y
las horas pasaron ,en aquella vieja avenida
aquellos viejos rostros reconocidos,
aquellos sueños que ya no podían ser soñados
aquellos seres, no deseados.
los caballos en el campo, el campo verde
la tarde en un descampado, cigarrillos y papeles
y las hojas en los arboles de invierno
y tu rostro seco, por el viento
y mis ojos llorando, sin valor.